El 26 de junio Argentina agotó los recursos naturales disponibles para todo el año, ingresando así en “default ambiental”.

 

El día de sobregiro ambiental o “Día del Exceso de la Tierra” es el momento del año en el cual se gastaron todos los recursos que el planeta generará en los próximos 12 meses, y comienza a vivir “de prestado”, es decir, de las futuras generaciones.

Este día es una iniciativa realizada por Global Footprint Network (GFN) que busca generar conciencia y señalar el exceso de velocidad con el que estamos “consumiendo el planeta” y, en el caso global, se estima para el 22 de agosto. Esta fecha se calcula a partir de comparar la suma de todas las demandas de consumo del mundo con los recursos naturales disponibles para solventar ese consumo y la capacidad de respuesta que tienen los ecosistemas para reponer esos recursos.

 

El Día de Exceso de la Tierra por país, según Global Footprint Network.

 

Este Día del Exceso de la Tierra argentino indica que durante los próximos meses el país estará consumiendo a crédito los recursos futuros, al haber utilizado su capital natural presupuesto ecológico previsto para todo el 2020.

La única manera de retrasar esta fecha es un verdadero cambio en nuestra forma de vida. Desde el modo que consumimos y producimos los alimentos, la forma en que nos movemos, cómo conseguimos nuestra energía e incluso en qué invertimos nuestro dinero. Si bien todas las personas podemos hacer algo para retrasar esta fecha, también hacen falta cambios a gran escala desde los gobiernos y las empresas.

El Día del Exceso de la Tierra nos recuerda que los individuos, las naciones y la comunidad global, debemos actuar urgentemente para proteger los bosques, los océanos, la vida silvestre, el agua, los recursos acuíferos y lograr un desarrollo sustentable y resiliente para todos. De acuerdo a GFN y a este ritmo de consumo, la cantidad de recursos y servicios del ecosistema requeridos para abastecer las necesidades humanas globales equivalen a 1.7 planetas Tierra: la demanda de recursos naturales excede lo que los ecosistemas de la tierra pueden renovar en el periodo de un año.

Las consecuencias de las actividades humanas y la sobreexplotación de recursos se ven reflejados a diario. Un ejemplo evidente es el cambio climático, consecuencia de que los gases de efecto invernadero se emiten más rápidamente de lo que pueden ser absorbidos por los bosques y los océanos. También la pérdida de biodiversidad, la conversión del suelo, la sobrepesca, la escasez de agua y de alimentos, y la contaminación ambiental.

 

Todavía tenemos reservas pero es necesario actuar rápido

Según datos de GFN, la Argentina se encuentra dentro de los países que aún cuentan con reserva de biocapacidad -entendida como sus reservas en términos ecológicos- para producir recursos y proveer servicios ambientales, detrás de Brasil, Bolivia, Uruguay y Paraguay. 

A pesar de esto, estamos por encima de la media a nivel mundial en el uso de recursos, siendo el 26 de junio como el Día del Exceso de la Tierra en la Argentina, más de un mes antes que la fecha global:

  • Desde la sanción de la Ley de Bosques Nativos en 2007, se perdieron 3.500.000 hectáreas de bosques nativos y con ellos todos los beneficios asociados. El ritmo promedio ha sido de aproximadamente 300.000 hectáreas deforestadas por año, el equivalente a la superficie de CABA por mes.
  • Nuestra matriz energética se basa, principalmente, en el uso de combustibles fósiles, cuya combustión emite Gases de Efecto Invernadero y otros contaminantes a la atmósfera, que son los principales causantes del cambio climático y el calentamiento global.
  • Se estima que de un 20% a un 30% de los recursos pesqueros en Argentina se descarta sin vida al mar.

 

La sobrecapacidad ecológica es posible sólo por un tiempo limitado, antes que los ecosistemas se degraden y, posiblemente, colapsen. Es por eso que las personas, la sociedad civil, la industria, las naciones y la comunidad global, deben trabajar juntos por un desarrollo sostenible que proteja nuestros ecosistemas vitales, para garantizar así que los recursos naturales estén disponibles para nosotros y las generaciones futuras. El desarrollo de nuestro país debe ser sostenible o simplemente no podrá ser.

 

Fuentes: Fundación Vida Silvestre; Global Footprint Network