Muchos afirman que el Día Mundial de la Tierra tiene su origen en 1970, pero realmente, el primer antecedente de esta fecha tan importante, se retrotrae a 1968 cuando el Servicio de Salud Pública de EEUU organizó el Simposio de Ecología Humana para que estudiantes de diversos lugares escucharan a científicos hablar sobre los efectos del deterioro ambiental en la salud humana.

Dos años después en 1970, el senador y activista ambiental Gaylord Nelson propone la creación de una agencia ambiental y lleva a cabo una manifestación masiva a la que acuden más de dos mil universidades, decenas de miles de escuelas públicas y centenares de comunidades. Esta presión social logró dar sus resultados y el gobierno de los Estados Unidos creó la Agencia de Protección Ambiental y promovió una serie de leyes destinadas a la protección del medio ambiente.

Sin perjuicio de la fecha de creación, hoy se cumplen cincuenta años del 22 de abril de 1970, donde unos 20 millones de ciudadanos estadounidenses salieron a las calles para protestar contra la ignorancia medioambiental y para demandar un mayor compromiso socio-ecológico con nuestro planeta. 

En 1972 se celebró la primera conferencia internacional sobre el medio ambiente. La Cumbre de la Tierra de Estocolmo, cuyo objetivo fue sensibilizar a los líderes mundiales sobre la magnitud de los problemas ambientales

A partir del año 2009, el 22 de abril, fue asumido como el Día Internacional de la Madre Tierra, por una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En este 50º aniversario del Día Mundial de la Tierra, buena parte de la población mundial vive en una situación de confinamiento obligatorio, debido a la pandemia. Resulta llamativo que en ese entonces la temática se centraba en la contaminación del aire debido a los gases emitidos por el uso masivo del coche y al funcionamiento ineficiente e irresponsable de las industrias, en este año 2020 somos más conscientes de los retos del cambio climático y, sobre todo, vivimos con mucha intensidad los zarpazos de la amenaza de un virus que nos está afectando sin piedad.

Por último desde CyF sostenemos la importancia de que el mundo camine hacia una nueva forma de realizar negocios, poniendo el eje en la sustentabilidad, la economía de triple impacto y una alianza estratégica entre el sector público y privado para poder llevar adelante una agenda que haga crecer la economía y cuide a nuestro planeta. 

Transformar el ecosistema en el que vivimos es el desafío que estamos construyendo, ¡te invitamos a sumarte a este camino!