Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), sólo en enero de este año se exportaron 3,4 millones de toneladas de trigo y, combinado con diciembre de 2019, se exportaron 5,5 millones de toneladas en total, una suma histórica para la Argentina.

Casi la totalidad de los embarques partieron con destino al sudeste asiático, Brasil, África y Norteamérica. En los próximos meses, se espera que Brasil continúe comprando el trigo argentino, aprovechando el arancel externo del 10% del Mercosur, y dado que ese país dependerá de la importación porque consume casi la totalidad de su producción local.

En enero el trigo alcanzó un máximo de 214 dólares por tonelada en el mercado local, un monto que luego bajó producto de las negociaciones entre exportadores y la industria molinera para abastecer al consumo interno. Se generaron rumores sobre la posible intervención del gobierno en las exportaciones, algo que luego fue descartado por el Ministro de Agricultura, Luis Basterra, cuya idea es reducir los derechos de exportación de 12% a 9%, como incentivo para los productores del cereal de cara a la próxima siembra.

Datos oficiales indican que el sector exportador argentino tiene comprado alrededor de 13,8 millones de toneladas de trigo 2019/20, en una cosecha estimada en 19,5 millones de toneladas. En 2020, especialistas estiman que las exportaciones de trigo alcancen los u$s 2.460 millones, casi u$s 80 millones más respecto a la campaña pasada, con un precio promedio internacional en torno a los u$s 195 por tonelada.

En un contexto donde los panificados aumentan de precio, se considera que las subas son independientes a las variaciones en el precio de la materia prima, que registró un precio superior al mismo período el año pasado. Se estima que esta incidencia representa un 18%, y que las subas constantes en el precio del producto final se debe a otros costos tales como el alquiler, impuestos, servicios, salarios y cargas sociales que afrontan los comerciantes.

Mientras tanto, los productores rechazan una posible intervención del Gobierno, alegando que sólo producirá una menor cosecha por la baja de precios y, en consecuencia, un faltante de trigo en el mercado.

 

Fuente: La Politica Online